reseña

Las montañas son el último refugio que nos queda frente a las prisas o el estrés. Oasis de belleza y silencio inmunes al paso del tiempo… ¿O no?
El acelerado ritmo de vida actual parece haberse trasladado también hasta las cumbres del mundo, convertidas hoy en espacio competitivo. El autor prefiere un ritmo más calmado, para vivir momentos en que el tiempo no sea importante (por ello asciende sin reloj). Disfruta del paisaje, agudiza sus sentidos con la observación de la naturaleza y estimula su cerebro con experiencias que sólo en las alturas son posibles.

Y es que la montaña es deporte, pero también mucho más. Juanjo Garbizu profundiza en la filosofía de vida que empezó a desarrollar en su exitoso Monterapia y construye un poderoso manifiesto en favor de una montaña vivida de forma relajada, la Slow Mountain.

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«Reivindicamos otra forma de ir a la montaña, más sosegada, saludable y natural. Una forma que yo explicaría como el “Sentimiento de la Montaña” y Juanjo reivindica dentro de un movimiento más amplio llamado Slow Mountain. De eso es de lo que trata este libro. Creo que es más necesario que nunca.
El tiempo también se mide en profundidad, intensidad, emociones, hondura. Lo demuestran estas páginas llenas de amor por la montaña, de puro Sentimiento de la Montaña. En este otro “tiempo” lleno de emociones, vale tanto la forma en que se vive como los años que se viven. Valen tanto las cumbres como el camino que nos guía hasta ellas.
Es entonces cuando ir a la montaña se convierte en un ejercicio que trasciende el deporte.»

Sebastián Álvaro, creador de «Al filo de lo imposible»